Lago
Un lago es agua que se ha asentado y ha ganado hondura, así que representa el fondo de la mente y la riqueza guardada más que movida. Un lago claro y quieto es buen augurio de ánimo que se asienta y circunstancias que se estabilizan: si el mar es el gran movimiento, el lago se parece más a lo que has conservado. Caminar por su orilla marca un tiempo de ordenar las ideas. Agua turbia o que se seca, en cambio, señala algo desatendido durante mucho tiempo.
Un lago tiene bocas por donde entra el agua y ninguna clara por donde salga, así que guarda todo lo que le llega. La lectura tradicional trataba distinto el agua que corre y la que se queda, y leía el lago en calma como estabilidad. El color del agua decide el sentido.
Lecturas según la situación
Ver un lago claro y en calma
Buena señal de que tu mente se asienta y tu casa se afirma. La tradición leía el agua limpia como riqueza. Un agua que reflejaba como un espejo se lee aún mejor.
Ver un reflejo en el lago
Señal de mirarte por dentro. La tradición leía la figura sobre el agua como la mente íntima. Si recuerdas qué se reflejaba, eso es lo que hoy te ocupa.
Un lago turbio o seco
Señal de que lo que has guardado mengua. La tradición leía el agua seca como un tiempo de medirse. Más que algo a temer, tómalo como aviso de mirar tus gastos.
Meterte en el lago o nadar en él
Señal de asomarte a lo hondo. Si el agua no estaba fría, se lee bien. Si tuviste miedo porque no hacías pie, estás cargando mucho tú solo.
Los lagos hablan en general de estabilidad. Un lago seco no hace desaparecer tu dinero. Confirma las cosas con números, siempre.