Lengua
La lengua representa el habla y lo que el habla provoca. Una lengua que se mueve con soltura es buen augurio de que la persuasión cala y de que las palabras te consiguen algo: favorable antes de una entrevista o una negociación. Morderte la lengua, o no encontrar palabras, señala que te estás tragando algo que necesitas decir, mientras que una lengua que se alarga se leía como aviso de que las palabras van por delante de ti. Si te preocupan las habladurías, significa hablar menos.
La lengua es la parte del cuerpo que se mueve sin que nadie la vea. La lectura tradicional la tomaba como la puerta por donde pasan la fortuna y la desgracia, y separaba los sentidos por si se movía bien o estaba dañada.
Lecturas según la situación
Una lengua que se mueve con soltura
La lengua saborea y habla a la vez, así que si gira con soltura tienes margen para leer al otro mientras hablas. Se leía como un momento en que las palabras que eliges sobre la marcha calan mejor que las preparadas.
Una lengua rígida, palabras que no salen
Señal de que no dices lo que deberías. La tradición también leía la lengua trabada como un tiempo de intención bloqueada. Si has aplazado una conversación, ahí apunta.
Morderte o lastimarte la lengua
Refleja preocupación por un desliz al hablar. La tradición leía la lengua dañada como aviso de guardar la boca. No anuncia que vaya a ocurrir de verdad.
Que te moleste lo que otros hablan
Señal de que las habladurías de alrededor te ocupan. La tradición leía esto como chismorreo. Más que algo a temer, léelo como una llamada a no pasar palabras.
Los sueños de lengua no anuncian chismes ni accidentes reales. Son escenas dibujadas por preguntarte qué traerán tus palabras. Aun así, si te duele la boca de verdad, el tratamiento va primero.