maiunse · Historias del destino

Los Doce Palacios del rostro — las doce moradas guardadas en la cara

La fisiognomía lee el rostro como si fuera un mapa. Los Doce Palacios son la división de ese mapa en doce casillas: cada lugar de la cara se empareja con un ámbito de la vida, como la riqueza, los hermanos, los hijos o los padres. Basta con conocer el gran esquema de qué significa cada zona para que el propio rostro en el espejo empiece a verse un poco distinto.

Dividir el rostro en doce ámbitos

Los Doce Palacios del rostro son un método que hace corresponder ciertas zonas de la cara con doce ámbitos de la vida. A la frente, las cejas, los ojos, la nariz, la boca, el mentón y demás se les asignan temas como la riqueza, los hermanos, el matrimonio, los hijos o la salud, y por la forma de cada zona se observa la energía de ese ámbito. Si la carta de los cuatro pilares es la clave del momento del nacimiento, la fisiognomía sería el mapa grabado en el cuerpo. Aun así, se entiende que el rostro lo modelan, junto a lo innato, las expresiones y el corazón de toda una vida, de modo que no se toma como un veredicto fijo.

El Palacio de la Vida y el Palacio de la Riqueza — el centro de la fortuna y el dinero

El Palacio de la Vida, situado en la frente entre ambas cejas, es el centro de los Doce Palacios: el lugar donde se revela el flujo general de la fortuna y la disposición del ánimo. Si esta zona es limpia y amplia, se lee como energía abierta; si es oscura y estrecha, como energía trabada. La nariz se llama Palacio de la Riqueza y simboliza el dinero y al propio yo; cuando es carnosa y recta, se interpreta como fuerza para la fortuna material y el buen gobierno de uno mismo. Por hallarse en el mismo centro del rostro, estos dos lugares se consideran especialmente importantes en la fisiognomía.

Palacio de los hermanos, de la propiedad y de la descendencia

Las cejas son el Palacio de los hermanos: en ellas se observa el vínculo con hermanos y amigos, junto con las emociones y el temperamento. Si las cejas son parejas y de trazo fino, se interpreta que las relaciones humanas son suaves. Los párpados y la zona sobre los ojos forman el Palacio de la propiedad, donde se mira la fortuna del hogar y los bienes raíces; y la zona carnosa bajo los ojos, llamada Palacio de la descendencia, revela los hijos y la fortuna del amor. Así, las diversas moradas en torno a los ojos guardan de manera minuciosa los ámbitos de la familia y de los afectos.

Palacio del oficio, de la dicha y de los padres

El centro de la frente se llama Palacio del oficio y simboliza el trabajo, el honor y la posición social. Cuando la frente es amplia y recta, se lee como energía de reconocimiento en la sociedad. La zona sobre las cejas es el Palacio de la dicha, que muestra la fortuna innata y el sosiego del ánimo; y las partes superiores a los lados de la frente son el Palacio de los padres, donde se observa el vínculo con ellos y la herencia recibida. De este modo, la parte alta de la frente suele leerse como el ámbito que refleja la dicha innata y el lugar social.

Una actitud equilibrada para leer los Doce Palacios

Los Doce Palacios cobran sentido pleno cuando se leen dentro de la armonía del rostro entero, en lugar de aferrarse a cada zona por separado. Aunque una morada parezca débil, si otra la sostiene se considera que el conjunto queda equilibrado. Además, siempre se ha entendido que la fisiognomía no es un destino rígido, sino que cambia poco a poco según las expresiones y la disposición del ánimo. El viejo dicho de que un semblante luminoso y un gesto sereno crean un buen rostro es, quizá, la actitud más sabia ante los Doce Palacios.

Los Doce Palacios del rostro son un mapa que divide la cara en doce ámbitos de la vida, y en ellos importa más la armonía del conjunto que cada zona aislada. Si sientes curiosidad por la textura guardada en el rostro y en las manos, compruébalo tú mismo con las lecturas de fisiognomía y de quiromancia.