Leer la mano y el rostro
De las líneas de la mano a la forma del rostro, en el orden en que la tradición los leía
La quiromancia y la fisiognomía pertenecen a la misma familia: ambas leen lo que está escrito en el cuerpo. La mano siempre está ahí para abrirla, así que empieza por las líneas y pasa después al rostro. Ten tu propia palma abierta al lado mientras lees.
Etapa 1 · Recorrer las líneas de la mano
La quiromancia empieza por saber qué línea pasa por dónde. Mira primero el mapa completo y estudia después con detalle las tres líneas principales: la de la vida, la del corazón y la de la cabeza.
- 1. Cómo leer las líneas de la mano — las 3 líneas principales de la palma y la línea del destino — Desde qué mano mirar hasta las 3 líneas principales —de la vida, de la cabeza y del corazón— y las líneas del destino y del sol: lo básico para quien lee las líneas de la mano por primera vez.
- 2. Las tres líneas principales de la mano: leer la línea de la vida, la de la cabeza y la del corazón — Tres grandes líneas cruzan la palma: la de la vida, la de la cabeza y la del corazón. Repasamos lo esencial para leer su trazo: dónde nacen y hacia dónde fluyen.
Etapa 2 · Observar el rostro
En la fisiognomía cada rasgo tiene un significado fijado. Mira qué representan la frente, los ojos, la nariz y la boca, y pasa luego a los doce palacios que dividen la cara en doce posiciones de lectura.
- 3. Fundamentos de la fisiognomía — leer el temperamento y la suerte en el rostro — Resumimos las bases de la fisiognomía que divide el rostro en tres zonas y el principio de la fisiognomía tradicional que lee el semblante por el equilibrio de los rasgos y de los cinco montes.
- 4. Los Doce Palacios del rostro — las doce moradas guardadas en la cara — La riqueza en la nariz, los hermanos en las cejas, los hijos bajo los ojos: la fisiognomía divide el rostro en doce ámbitos de la vida. Aquí ordenamos lo esencial de los Doce Palacios.
Al terminar podrás mirar tu propia mano y tu rostro con los criterios antiguos. Donde la gente se atasca es en una línea tenue o que se abre en varias ramas; en vez de forzar una sola respuesta, deja los dos sentidos uno al lado del otro. Eso sí, la lectura que juzga la longevidad por el largo de una línea no tiene fundamento, y la fisiognomía describe la impresión que das ahora, no un destino fijado. No la uses para juzgar a otras personas.
Cuándo puede cambiar el orden
La lectura de la mano y la del rostro se sostienen aparte una de otra, así que cualquiera de las dos puede ir primero. Las manos simplemente son más fáciles de mirar cuando a uno le apetece, y esa es la única razón por la que la quiromancia va delante. Si lo que le interesa son los rostros, empezar por la segunda etapa no descoloca nada. Cuando haya leído ambas, ponga lado a lado lo que digan distinto: lo que aparece no es cuál acierta, sino qué mira cada una.
Lo que suele malinterpretarse
El error más difundido es que el largo de la línea de la vida indique cuánto vivirá. No hay base para ello, y si algo de su salud le preocupa, la consulta va mucho antes que una palma. Tomar un rostro como un destino fijado es el otro. Hasta los manuales antiguos sostenían que la impresión cambia con el gesto y el porte; esto es un oficio para leer la impresión que se da ahora, no un aparato que decida lo que viene.
Lo que este recorrido no cubre
Este sitio no recibe ni guarda fotografías de rostros o de manos, y este recorrido no cubre la lectura a partir de una imagen. Nada de lo escrito aquí sirve como fundamento para una intervención estética. Hay quien se informa sobre una operación tras oír que su nariz bloquea la riqueza, y no existe base alguna para la idea de que cambiar un rostro cambie una suerte. Tampoco lo use para elegir o descartar a nadie.