Fundamentos de la fisiognomía — leer el temperamento y la suerte en el rostro
La fisiognomía (觀相) es una disciplina tradicional oriental que lee el temperamento de la persona y el flujo de su suerte a partir de los rasgos del rostro. Nacida de la antigua creencia de que 'el corazón se manifiesta en la cara', la fisiognomía se ha empleado durante mucho tiempo como sabiduría para comprender y tratar a las personas.
Qué es la fisiognomía
La fisiognomía es un método para leer las tendencias innatas y la fortuna a través de los rasgos del rostro y del resto del cuerpo. No se trata simplemente de juzgar la belleza o fealdad, sino de leer el temperamento y el hilo de la vida de la persona en la forma, el equilibrio y el color de cada zona. La fisiognomía tradicional divide el rostro en varias regiones e integra lo que cada zona simboliza para juzgar el conjunto.
Las tres zonas — las tres regiones del rostro
El marco básico de la fisiognomía son las 'tres zonas' (samjeong, 三停), que dividen el rostro en tres partes: superior, media e inferior. La zona superior, de la frente a las cejas, indica la suerte de los primeros años, la sabiduría y la fortuna de los padres; la zona media, de las cejas a la punta de la nariz, la suerte de la madurez, la voluntad y los bienes; y la zona inferior, de debajo de la nariz al mentón, la suerte de la vejez, el amor y la dicha. Se tiene por buen semblante el rostro en que las tres regiones guardan un equilibrio parejo.
Leer los rasgos del rostro
Cada parte del rostro tiene también su propio simbolismo. Se considera que la frente indica la sabiduría y la suerte de los primeros años; las cejas, los hermanos, las relaciones humanas y el carácter; los ojos, la fuerza del corazón y del espíritu; la nariz, los bienes, el amor propio y la suerte de la madurez; la boca, la palabra, la dicha y la voluntad; y las orejas, la salud y la fortuna temprana. En especial, los ojos, llamados 'la ventana del corazón', son lo más importante en la fisiognomía.
Los cinco montes y el equilibrio
En la fisiognomía, la frente, la nariz, el mentón y los dos pómulos se comparan con cinco montañas y se llaman 'los cinco montes' (oak, 五嶽). Se considera que la energía está estable cuando estos cinco picos guardan una armonía equilibrada entre sí y ninguno sobresale ni se hunde en exceso. La clave de la fisiognomía no está en lo bueno o malo de una sola zona, sino en cuán armonioso es el conjunto.
Una actitud sabia al leer el rostro
Un antiguo dicho reza: 'por bueno que sea el rostro, no supera al semblante del corazón (simsang, 心相)'. Significa que, por muy buen semblante que se herede, la disposición del ánimo importa más. De hecho, la expresión y el color del rostro cambian según el corazón y los hábitos con que se ha vivido, de modo que la fisiognomía no es un destino fijado, sino más bien un espejo que refleja el yo de ahora. La actitud correcta es tomar la fisiognomía no como una vara para juzgar a los demás, sino como una referencia para mirarse a uno mismo.
La fisiognomía es una sabiduría antigua que lee el temperamento contenido en el rostro para comprenderse a uno mismo y a los demás. Si te intriga tu semblante leído por la forma de siete zonas, elige los rasgos de cada parte y comprueba tú mismo la interpretación de la fisiognomía tradicional.