Las funciones cognitivas del MBTI — el modo de operar de la mente tras las cuatro letras
Mucha gente conoce el MBTI solo como un tipo de cuatro letras, pero el verdadero esqueleto de la teoría está en las funciones cognitivas: ocho modos de operar de la mente. Conocer las funciones cognitivas vuelve mucho más nítido por qué personas del mismo tipo tienen matices distintos y por qué ciertos tipos congenian o chocan. Es algo complejo, pero con solo captar el marco general se abre una nueva ventana para entender el propio carácter.
Las funciones cognitivas, más allá de las cuatro letras
Las cuatro letras del MBTI son solo el resultado; debajo de ellas están las funciones cognitivas, que dividen el modo en que una persona recibe la información y juzga. A grandes rasgos se separan en funciones que perciben el mundo y funciones que toman decisiones, y cada función se divide de nuevo según se oriente hacia fuera o hacia dentro. Dividiéndolas así surgen en total ocho funciones. Las cuatro letras son, en el fondo, una etiqueta que resume cuál de estas ocho funciones va por delante.
Las funciones de percepción — intuición y sensación
El modo de recibir el mundo se divide a grandes rasgos en intuición y sensación. La intuición es la capacidad de leer el cuadro completo, las posibilidades y el sentido; orientada hacia fuera despliega ideas nuevas, y orientada hacia dentro ahonda en una percepción profunda. La sensación es la capacidad que valora la realidad concreta y la experiencia del aquí y ahora; orientada hacia fuera se manifiesta como un vivo sentido del terreno, y hacia dentro como la estabilidad de lo familiar y del recuerdo. Cuál función de percepción va por delante determina la ventana con que esa persona ve el mundo.
Las funciones de juicio — pensamiento y sentimiento
El modo de decidir sobre la información recibida se divide en pensamiento y sentimiento. El pensamiento es la capacidad de juzgar por la lógica, la coherencia y criterios objetivos; el sentimiento es la capacidad de juzgar tomando como criterio a las personas, los valores y la armonía. Aquí es importante entender que el sentimiento no es capricho, sino otro modo de juicio que mide qué es lo valioso. También estas dos funciones cambian de matiz según se orienten hacia fuera o hacia dentro.
La disposición de las funciones — la principal y la inferior
Las ocho funciones se disponen en un orden fijo para cada persona, y de adelante hacia atrás se llaman función principal, auxiliar, terciaria e inferior. La principal es la fuerza que se usa con mayor naturalidad, y la auxiliar la sostiene y le da equilibrio. La terciaria se desarrolla de forma inmadura, y la inferior, la más torpe, suele aflorar como punto débil en situaciones de estrés. Aun con las mismas cuatro letras, el matiz de una persona cambia según la madurez de esta disposición.
Aplicar las funciones cognitivas a uno mismo
Conocer la disposición de funciones de tu tipo aclara dónde apoyar tus fortalezas y qué conviene compensar. Despliega tu autenticidad aprovechando la función principal, pero si adviertes el instante en que aflora la función inferior, gobernar el estrés se vuelve mucho más llevadero. También en las relaciones, si consideras la función principal del otro, se ensancha la comprensión de por qué reacciona como reacciona. Las funciones cognitivas no son una herramienta para calificar los tipos por niveles, sino un mapa que ayuda a respetar los distintos modos de operar de cada mente.
Las cuatro letras del MBTI son una etiqueta que resume el modo de operar de la mente: las ocho funciones cognitivas. Si sientes curiosidad por tu tipo y por quién congenia contigo, compruébalo tú mismo con el test de MBTI y la compatibilidad.