Compatibilidad por tipo de sangre — la afinidad entre A, B, O y AB
Hablar del carácter y de la compatibilidad según el tipo de sangre es un pasatiempo popular muy querido desde hace tiempo en Corea y Japón. Más que discutir su fundamento científico, se acerca a la diversión de dibujar con ligereza la afinidad entre las personas asignando una textura de carácter a cuatro tipos. Conocer el gran esquema se vuelve una pista amena para volver a mirar la textura de uno mismo y de la otra persona.
La imagen de carácter de los cuatro tipos
En la teoría del carácter por tipo de sangre, el tipo A se dibuja como una imagen prudente, atenta y que busca la perfección. El tipo B se ve como alguien libre, de fuerte personalidad y fiel a su propio entusiasmo, y el tipo O como campechano, orientado a metas y con liderazgo. El tipo AB se considera racional, singular y capaz de mostrar dos rostros según la situación. No pasan de ser imágenes fijadas por la cultura popular; nunca se puede encerrar a las personas en cuatro casillas.
Las afinidades más llevaderas
En la compatibilidad tradicional por tipo de sangre, se consideran llevaderas las combinaciones que comprenden con naturalidad la textura del otro. Entre dos tipos A se está a gusto porque cada uno reconoce el esmero del otro, y se interpreta que el tipo O suele armonizar bien con cualquier tipo gracias a su amplia capacidad de acogida. Cuanto más pueda una pareja compartir el corazón a un ritmo semejante, menos conflictos se prevén. Ahora bien, lo llevadero no equivale al vértigo: la comodidad y la chispa son historias distintas.
Combinaciones que atraen pero piden ajuste
Entre tipos de carácter distinto se considera que hay atracción mutua y, a la vez, necesidad de ajuste. El prudente tipo A y el libre tipo B sienten el atractivo de lo que al otro le falta, pero para que dure deben comprender la diferencia de ritmo y de estilo. También el campechano tipo O y el racional tipo AB se ven mutuamente como algo nuevo, aunque necesitan suavizar la diferencia de temperatura en su forma de expresarse. La diferencia es semilla de conflicto y, a la vez, un lugar de aprendizaje que ensancha al uno y al otro.
Lo que importa más que la compatibilidad
Por muy buena que salga la compatibilidad por tipo de sangre, lo que en realidad enlaza una relación es el afecto y el esfuerzo hacia el otro. A la inversa, incluso una combinación tenida por difícil puede armonizar de sobra si la comprensión y el cuidado son hondos. El tipo de sangre no es más que una de las muchas ventanas para entender a las personas; no es una vara para decidir el resultado de una relación. Las charlas sobre compatibilidad valen más cuando se toman como una ocasión amena para tener presente a la otra persona.
Disfrutar con ligereza la charla del tipo de sangre
La compatibilidad por tipo de sangre no es un veredicto serio, sino un condimento de conversación para dibujar con ligereza la textura entre las personas. El propio rato de comparar qué tipo eres tú y qué tipo es el otro, riendo y charlando, ya es un disfrute. Basta con disfrutarlo desde el respeto a la personalidad de cada cual, en lugar de encerrarse en el tipo. Una charla que empezó por diversión puede convertirse en la ocasión de conocerse mutuamente con más profundidad.
La compatibilidad por tipo de sangre es una diversión popular para dibujar con ligereza la textura de las personas y sus afinidades, y no una vara para decidir una relación. Si sientes curiosidad por tu tipo y el del otro y por su afinidad, compruébalo tú mismo con la compatibilidad por tipo de sangre y las lecturas de carácter.