maiunse · Rutas de aprendizaje

Leer la fortuna tradicional coreana

Del año que viene a los hexagramas, las direcciones y el nombre, en el orden de la tradición

Cada lectura tradicional mira algo distinto. Empieza por las que abarcan un año entero, sigue con las que se consultan pregunta a pregunta y termina con lo lento, como el lugar donde vives y el nombre. Si viniste preguntándote por este año, con la primera etapa basta.

Etapa 1 · Leer el año que viene

El Tojeong Bigyeol y los doce animales leen ambos el año como un todo. Uno saca un hexagrama de tu fecha de nacimiento y el otro lee el animal de tu año; comparar en qué se diferencian te da el tono de los dos.

Etapa 2 · Sacar un hexagrama y preguntar

El I Ching y el yut responden a la pregunta que traes ese día. Aprende primero los hexagramas y los cinco resultados del yut te resultarán claros por los mismos motivos.

Etapa 3 · Asentar un lugar y un nombre

El feng shui y la elección del nombre tratan de lo que se fija una vez y acompaña mucho tiempo. Ambos se apoyan en los cinco elementos, así que lo aprendido antes vuelve a usarse aquí.

Al terminar sabrás para qué sirve de verdad cada lectura tradicional. Donde la gente se atasca es en cómo se produce un hexagrama del Tojeong; en vez de memorizar los números, basta con seguir cómo salen tres cifras de una fecha de nacimiento. Eso sí, un año de samjae o un hexagrama adverso no significan que algo malo esté decidido, y mudarse o cambiar de nombre no es una decisión que se tome solo con una lectura.

Cuándo puede cambiar el orden

Si lo que busca es una mirada de conjunto al año que empieza, con la primera etapa le basta. Los hexagramas de la segunda etapa son una forma de preguntar según surge la pregunta, así que pueden leerse en cualquier momento, y las piezas sobre el lugar y el nombre de la tercera rinden más cuando de verdad tiene delante una mudanza o un nombre que poner. Ninguna de las tres etapas presupone a las otras, así que empiece por donde le toque ahora.

Lo que suele malinterpretarse

Lo más habitual es creer que entrar en los tres años de samjae deja decidido que vendrá la desgracia. Se parece más a una marca en una escala que le dice que compruebe una vez más antes de una decisión grande, y no a una orden de pasar tres años con miedo. Con un hexagrama desfavorable ocurre igual. El texto del juicio se pensó para leerse como advertencia y no como profecía, y por eso los antiguos se conducían de forma distinta ante el mismo signo.

Lo que este recorrido no cubre

El método formal de consulta con los sesenta y cuatro hexagramas, y la geomancia de sepulturas que examina el lugar de las tumbas, no se cubren. Los hexagramas que aquí se presentan son los ocho trigramas puestos sobre un día, que es un alcance distinto. Cambiar de nombre legalmente tampoco es algo que este recorrido pueda decidir por usted. Un nombre acaba siendo un sonido que otros pronuncian: sopese cómo suena junto con su situación.

Pon a prueba lo aprendido