maiunse · Historias del destino

El mundo de los 64 hexagramas del I Ching — el libro del cambio que se lee con el yin-yang y los ocho trigramas

El I Ching (Zhouyi) es la raíz del pensamiento oriental y un clásico al que se llama 'el libro del cambio'. Al explicar todas las transformaciones del universo y de la vida mediante el yin y el yang, y los 64 hexagramas que estos tejen, el I Ching ha sido leído durante milenios no solo como un libro de adivinación, sino como una escritura filosófica.

Qué es el I Ching

El I Ching es un libro que desentraña, mediante la combinación del yin y el yang, el principio de que todas las cosas del mundo cambian sin cesar. La palabra 'yi' (易) de su nombre significa precisamente cambio. Aunque nació como un libro para echar la suerte, al añadirle comentarios eruditos posteriores como Confucio (los Diez Alas), evolucionó hasta convertirse en una obra filosófica que encierra el orden del universo y del ser humano. El principio del I Ching fluye también en la base de las artes adivinatorias orientales, incluidos el Saju y el Feng Shui.

El yin-yang y los ocho trigramas

El punto de partida del I Ching son dos signos: el yin (⚋) y el yang (⚊). Al apilar estos yin y yang de tres en tres surgen ocho combinaciones, que son los ocho trigramas (bagua). Cielo (Qian), lago (Dui), fuego (Li), trueno (Zhen), viento (Xun), agua (Kan), montaña (Gen) y tierra (Kun): cada uno representa una de las ocho imágenes básicas de la naturaleza. Los ocho trigramas se asignan a todas las cosas del mundo: direcciones, estaciones, familia, temperamento y más.

De los ocho trigramas a los 64 hexagramas

Con un solo trigrama no se pueden abarcar todos los cambios complejos del mundo. Por eso el I Ching superpone los trigramas de dos en dos, arriba y abajo. Al emparejar ocho trigramas superiores con ocho inferiores se forman 8×8, es decir, 64 hexagramas. Estos 64 hexagramas simbolizan todas las facetas de las situaciones que pueden darse en el mundo. Como la firmeza del hexagrama Qian o la docilidad del hexagrama Kun, cada hexagrama encierra un nombre y un significado propios.

Hexagramas y líneas — el cambio en seis posiciones

Un hexagrama se compone de seis líneas (yao), es decir, seis trazos. De abajo arriba, desde la línea inicial hasta la superior, cada línea representa una de las seis etapas en que se despliega la situación. Al echar la suerte, se lee la situación actual y el flujo venidero a través de la línea que cambia (la línea móvil) entre esas seis. Por eso la interpretación del I Ching no es una respuesta fija, sino algo más cercano a un consejo que señala la dirección del cambio.

El I Ching aplicado a hoy

El I Ching no es un libro de profecías que fije el futuro, sino un espejo de sabiduría que invita a reflexionar sobre el lugar en que estamos y el rumbo por seguir. Rumiar el símbolo del hexagrama obtenido y preguntarse 'en qué lugar estoy ahora y cómo debo conducirme' es la actitud correcta ante el I Ching. Hoy en día también se disfruta ampliamente de una forma sencilla: extraer un solo trigrama para obtener el flujo y el consejo del día.

El I Ching es la esencia de la sabiduría oriental, que desentraña el principio del cambio mediante los ocho trigramas y los 64 hexagramas. Si te intriga el hexagrama del día que se extrae con tu fecha de nacimiento y la fecha de hoy, comprueba por ti mismo tu jornada leída con los ocho trigramas.