maiunse · Historias del destino

La historia de los doce signos del zodiaco — el carácter y la compatibilidad de los doce animales

El signo del zodiaco es la adivinación más familiar en Asia Oriental. Con una sola pregunta —«¿de qué signo eres?»— se ha mantenido durante mucho tiempo una cultura de calibrar la edad y el temperamento. Los doce animales no son un mero símbolo, sino que enlazan directamente con las doce ramas terrestres (las ramas del zodiaco) que ya vimos.

Cómo se fijaron los doce signos

Los doce signos del zodiaco emparejan cada uno de los doce caracteres de las ramas terrestres —ja, chuk, in, myo, jin, sa, o, mi, sin, yu, sul, hae— con la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. El animal correspondiente a la rama terrestre del año de nacimiento es el signo de esa persona. Cada vez que pasa un año se avanza en orden, y cada doce años vuelve el mismo signo. Cabe señalar que, en cuanto al límite del signo, según la escuela se toma como referencia el 1 de enero del calendario solar, el Inicio de la Primavera (Ipchun) o el Año Nuevo lunar; Maiunse lo calcula tomando como referencia el Año Nuevo lunar (el 1 del primer mes lunar).

Cada animal, un temperamento distinto

Cada signo encierra símbolos de carácter acumulados durante siglos. La rata es lista y ágil; el buey, aplicado y perseverante; el tigre, valiente y decidido. El conejo es apacible y delicado; el dragón, imponente y de altos ideales; la serpiente, sabia y prudente. El caballo es activo y libre; la cabra, afectuosa y artística; el mono, ingenioso y flexible. El gallo es diligente y meticuloso; el perro, leal y honesto; y del cerdo se dice que es generoso y colmado de fortuna.

El samhap — los tres signos que mejor se entienden

La clave de la compatibilidad de signos es el «samhap (三合)», las tres armonías. Consiste en agrupar los doce signos en tres grupos de cuatro; se considera que los signos de un mismo samhap comparten objetivos y temperamento y generan sinergia entre sí. El mono, la rata y el dragón (armonía del Agua); el tigre, el caballo y el perro (armonía del Fuego); la serpiente, el gallo y el buey (armonía del Metal); y el cerdo, el conejo y la cabra (armonía de la Madera) forman cada uno un samhap. En las relaciones de pareja, de socios o de amistad, el samhap se interpreta como un vínculo que encaja bien durante mucho tiempo.

El yukhap y el choque — atracción y roce

Además del samhap, el «yukhap (六合)» —seis uniones—, en el que dos signos forman pareja, es una relación de atracción cómoda, con poco roce y estable. Por el contrario, las seis parejas que se miran de frente se llaman «choque (沖)»: por tener temperamentos opuestos chocan con facilidad, pero por eso mismo son también una relación que se estimula y se hace crecer mutuamente. Los signos separados por seis posiciones (seis casillas), como la rata y el caballo, el buey y la cabra, o el tigre y el mono, forman las parejas de choque. Un choque no es necesariamente malo: si se comprende la diferencia, se convierte en un vínculo fuerte.

El samjae — el ciclo de tres años de precaución

El «samjae (三災)», que aparece a menudo en la adivinación de signos, es la noción tradicional según la cual, dentro de los doce años, hay que tener cuidado durante tres años concretos. Cada grupo de samhap tiene fijados los años en que entra el samjae, de modo que se encadenan tres años: el año en que entra (deul-samjae), el año en que permanece (nul-samjae) y el año en que sale (nal-samjae). El samjae conviene tomarlo como una señal para evitar grandes cambios o decisiones precipitadas y para cuidar el cuerpo y la mente.

El signo del zodiaco es una vieja sabiduría que, más allá de la edad, permite leer el temperamento y los vínculos entre las personas. Si tienes curiosidad por el fluir de este año de tu signo y por la compatibilidad con esa persona que tienes en mente, compruébalo directamente más abajo.