Gran Árbol
Un árbol grande y frondoso representa el crecimiento y un padrino sólido. Trepar a él significa que tu posición sube, y coger su fruto es buen augurio de cosecha. Descansar a su sombra significa que hay alguien en quien apoyarte. Un árbol que cae o al que talan, en cambio, señala que aquello en lo que te apoyabas se mueve, y un árbol pelado se leía como un cuidado que se queda corto.
Un árbol así tardó décadas en llegar a ese tamaño, y esa lentitud es la mitad de lo que dice. La lectura tradicional comparaba el árbol con la casa y con el protector, y cuanto más frondoso, mejor se leía. El estado del árbol y lo que hiciste con él deciden el sentido.
Lecturas según la situación
Ver un gran árbol lleno de hojas
Buena señal de que aquello en lo que te apoyas es firme. La tradición leía el árbol frondoso como una casa que prospera. También se lee como alguien que llega a ayudar.
Subir a un árbol
Presagio mayor de que tu posición asciende. Cuanto más alto subas, mejor se lee, y llegar arriba con vista despejada aún más. Si las ramas se sentían débiles, léelo también como aviso de no forzar.
Un árbol cargado de frutos
Señal de que el trabajo que pusiste vuelve como resultado. La tradición leía el fruto como hijos y como riqueza. A veces se lee como anuncio de embarazo, pero hay que pesar también las circunstancias.
Un árbol que se seca o cae
Lo que define esta escena es si cayó de raíz o solo se secó una rama. Un árbol crece a lo largo de muchos años, así que el sueño señala menos algo repentino que un sitio desatendido durante mucho tiempo.
Los sueños de árboles son en general favorables. Ver uno seco no fija nada malo. Si la subida fue dura, mira si tu agenda real va demasiado cargada.