Arcoíris
El arcoíris es un puente de fortuna y la recompensa tras la fatiga. Verlo cuando escampa significa que las penas se levantan y llega una celebración, y suele aparecer cuando un esfuerzo se está cerrando. Cruzar el arcoíris o pasar bajo él significa entrar en otra etapa. Pero el arcoíris se desvanece pronto, así que también se leía como recordatorio de que la buena racha no dura: cierra los asuntos mientras esté ahí.
Al arcoíris no se puede llegar andando: te acercas y se retira exactamente otro tanto. La lectura tradicional lo veía como un puente que une cielo y tierra y lo trataba como símbolo de celebración y reconciliación. Cuanto más nítido, mejor se lee.
Lecturas según la situación
Ver un arcoíris nítido
Buena señal de que la preocupación se levanta y llega algo que celebrar. El color vivo se lee con más fuerza. Si las cosas vienen duras hace tiempo, tómalo como señal de que estás al final del tramo.
Cruzar un arcoíris o ir hacia él
Señal de que te mueves al lugar que esperabas. La tradición leía el arcoíris como puente y lo trataba como símbolo de unión. Si un vínculo se ha enfriado, léelo como el momento en que se afloja.
Un arcoíris que se desvanece pronto
Señal de que un buen tramo pasa breve. Más que mal presagio, tómalo como aviso de no perder el momento. Si hay algo que puedas tomar ahora, no lo aplaces.
Un arcoíris tenue o a medio formar
Señal de que el remate todavía está por delante. Léelo como algo a mitad de camino. Tomarlo como un empujón para seguir un poco más es bastante justo.
La tradición trata el arcoíris como un símbolo propicio. Que se desvanezca pronto no es razón para llamarlo mal presagio. Aun así, no decidas un gasto grande por ello.