Estrella
Las estrellas representan la esperanza y el honor. Ver una estrella brillante, o estrecharla contra el pecho, se leía como buen augurio de un vínculo valioso, de descendencia y de un logro luminoso. Un cielo cuajado de estrellas significa una temporada en que se abren varias puertas a la vez. La estrella fugaz es una ocasión breve pero inconfundible: decide en el acto. Si la estrella se apaga o desaparece, la meta se afloja; vuelve a mirar hacia dónde apuntabas.
La luz de una estrella tarda años en llegar, así que lo que miras ocurrió hace tiempo. La lectura tradicional las veía brillando desde lo alto, así que cuanto más brillante la estrella, más hablaba de un nombre que se conoce. Tomar una estrella en brazos se trataba también como anuncio de embarazo.
Lecturas según la situación
Mirar una estrella brillante
Buena señal de que lo que esperabas se pone a tu alcance. Una estrella especialmente clara se lee como tu nombre haciéndose conocido. Tómalo como un tiempo en que tu meta se afina.
Sostener o recibir una estrella
Señal de que llega un vínculo valioso. La tradición leía llevarse una estrella al pecho como anuncio de un hijo y como descendencia que prospera. Si lo es o no, hay que pesarlo con las circunstancias.
Una estrella que cae
Señal de que algo en lo que confiabas cambia de sitio. La tradición leía la estrella fugaz como un giro grande. No lo fijes como mal presagio por el susto: mira qué está cambiando.
Una estrella tenue o tapada por nubes
La estrella sigue donde estaba pero no la ves. Está tapada, no desaparecida, así que esto se lee como recordatorio de que lo que ahora no se ve no ha dejado de existir.
Un sueño con estrellas no anuncia ninguna fama concreta. Una estrella que cae no fija nada malo. Algunas lecturas las toman por anuncio de embarazo, pero eso se juzga por las circunstancias.