Las doce horas dobles y el Pilar de la Hora: los secretos que revela el momento de tu nacimiento
Al leer los Cuatro Pilares (Saju) solemos fijarnos en el animal del año de nacimiento o en el tronco del día, pero lo que en realidad ilumina el yo más profundo de una persona es la hora del nacimiento, es decir, el Pilar de la Hora. Los antiguos no dividían el día en veinticuatro partes, sino en doce tramos, y a cada uno le asignaban un animal y una energía: esos doce tramos son precisamente las doce horas dobles. Comprender su lógica nos ayuda a entender de forma natural por qué en la lectura del Saju se concede tanta importancia a la hora de nacer.
El antiguo modo de medir el día en doce partes
En el sistema horario tradicional, las 24 horas del día se agrupan de dos en dos formando doce tramos. Desde las once de la noche hasta la una de la madrugada corresponde a la hora del Ratón (jasi), y los dos siguientes al Buey (chuksi), y así sucesivamente. A diferencia de nuestro reloj actual, lo característico es que la medianoche no cae en el centro del día, sino justo en el centro de la hora del Ratón. Esta manera de tomar dos horas como una sola unidad nace de la sabiduría de los antiguos, que buscaban ajustar el tiempo al ritmo natural del sol al salir y ponerse.
Las doce horas dobles y los doce animales
A las doce horas dobles se les emparejan doce animales: rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerdo. La hora del Ratón es la rata, la del Buey el buey, la del Tigre el tigre, y así en adelante; estos animales provienen de las mismas ramas terrestres que los doce animales del zodíaco que ya conocemos. Por eso, una misma rama terrestre, si se aplica al año de nacimiento, se convierte en el animal del zodíaco, y si se aplica a la hora, se convierte en la hora doble. Cada animal simboliza un temperamento, de modo que conocer el animal de tu propia hora te da una pista sobre tu carácter innato más íntimo.
El Pilar de la Hora: el cuarto pilar del Saju
Los Cuatro Pilares se componen de cuatro columnas —año, mes, día y hora—, y la última es el Pilar de la Hora, que representa el momento del nacimiento. Al final de una secuencia en la que el pilar del año representa a los ancestros y la primera infancia, el del mes a los padres y la juventud, y el del día a uno mismo y la madurez, el Pilar de la Hora simboliza a los hijos, la vejez y ese yo íntimo que rara vez se muestra por fuera. Por eso, aunque dos personas nazcan el mismo día, si nacen a horas distintas la textura de su Saju cambia enormemente. En esto reside la razón por la que hace falta conocer la hora de nacimiento para levantar con precisión el Pilar de la Hora.
El yo íntimo y la vejez que refleja el Pilar de la Hora
Si el animal del año se acerca a la apariencia que mostramos a los demás, la rama terrestre del Pilar de la Hora refleja el yo íntimo y los verdaderos deseos que rara vez sacamos al exterior. Con él suele explicarse que una persona de aspecto sociable en realidad atesore su tiempo a solas, o que alguien de trato seco guarde por dentro un afecto profundo. Además, el Pilar de la Hora es también el lugar donde se observa la segunda mitad de la vida, es decir, la estabilidad de la vejez y el vínculo con los hijos. Para comprender ese yo en el que lo de dentro y lo de fuera parecen no coincidir, la lectura de la hora doble ofrece una buena pista.
Cuando no se conoce la hora de nacimiento
Si no sabes con exactitud tu hora de nacimiento, puedes dejar en blanco el Pilar de la Hora y realizar la mayor parte de la lectura solo con los tres pilares de año, mes y día. Ahora bien, si quieres afinar más la textura de tu yo íntimo y de tu vejez, conviene conocer al menos el tramo horario aproximado. Con los registros de nacimiento o la memoria de la familia basta con acotar el intervalo de dos horas para identificar una hora doble. Cuando la hora es imprecisa, otra opción es contrastar las horas dobles anterior y posterior y ver cuál de las dos descripciones encaja mejor contigo.
La hora de nacimiento es el signo más personal del Saju y, a la vez, un espejo que refleja ese yo que no se muestra por fuera. Si sientes curiosidad por el animal y la energía de tu propia hora doble, introduce tu hora de nacimiento y comprueba tú mismo la lectura de la hora.