maiunse · Rutas de aprendizaje

Cómo aprender tarot

De la estructura de las 78 cartas a las tiradas y las invertidas

El tarot empieza por entender la estructura, no por memorizar cartas. En cuanto captas cómo se dividen los arcanos mayores y menores, las 78 se vuelven mucho más llevaderas. Aprende las cartas primero y pasa luego a las tiradas y las invertidas. Conviene tener la baraja a mano. Sacar las cartas que menciona un artículo y compararlas se queda contigo más tiempo que memorizarlas.

Etapa 1 · Conocer las cartas

Empieza por cómo se componen las 78: 22 mayores para los grandes temas de una vida, 56 menores para lo cotidiano, y las cartas de la corte que representan personas. Cubierto eso, las cartas en sí ya están.

Etapa 2 · Tender y leer

Sabidas las cartas, la cuestión es cómo las tiendes y las lees. La tirada te da una disposición acorde a la pregunta; la posición invertida, la otra cara de la misma carta. Añade la lectura de sí o no y ya puedes leer para alguien.

Al terminar este recorrido podrás leer una carta por su posición y su orientación, y no por un significado aprendido de memoria. Al principio uno se esfuerza por acertar exactamente qué dice una sola carta, pero la baraja no sirve para eso. Mira antes si varias cartas apuntan en la misma dirección y si la pregunta era de las que una carta puede responder. A una pregunta que no admite un sí o un no, las cartas tampoco responden.

Cuándo puede cambiar el orden

No hace falta memorizar las setenta y ocho cartas antes de empezar. Aprender los veintidós arcanos mayores y pasar enseguida a la segunda etapa, donde las cartas se extienden de verdad, suele fijarlo todo mucho antes. Los arcanos menores y las cartas de la corte se pueden consultar según vayan saliendo y ordenar más tarde. Si ya se maneja con una baraja, funciona lo contrario: sáltese la primera etapa y empiece por las tiradas y las inversiones de la segunda.

Lo que suele malinterpretarse

El malentendido más común es que una carta temible anuncie un desenlace temible. La Muerte es la carta de los finales y de lo que se despeja; la Torre, la de lo que se reconstruye después de un derrumbe. Ninguna de las dos dice que la desgracia esté decidida. Tampoco es acertado tomar toda inversión como algo negativo. Una carta invertida suele leerse como algo detenido o vuelto hacia dentro, y algunas son tan simétricas que no tienen lectura invertida.

Lo que este recorrido no cubre

Cada baraja dibuja sus símbolos de una manera algo distinta, y este recorrido toma como referencia la difundida baraja Waite-Smith. Si trabaja con otra, el trazo grande sigue valiendo, pero conviene tener al lado el libro que la acompaña para los detalles. Tampoco se trata aquí el cuidado que exige leer para otras personas. Las preguntas sobre medicina, sobre leyes o sobre la vida privada de alguien no son preguntas para las cartas.

Pon a prueba lo aprendido