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Cómo estudiar numerología

Del número de camino de vida a tu año personal

La numerología es fácil de abordar porque la aritmética es simple. Fija primero los números centrales que salen de tu fecha de nacimiento, añade los que salen del nombre y pasa después a los que cambian cada año. Los cálculos no piden más que papel y lápiz, así que ve haciéndolos con tu propia fecha mientras lees.

Etapa 1 · Hallar tus números de nacimiento

El camino de vida es el punto de partida. Añade los números de expresión, del alma y de personalidad y el contorno de tu carácter toma forma; además sabrás qué significa que aparezca un número maestro.

Etapa 2 · Leer los números del momento

Si los números de nacimiento responden "quién soy", el año personal responde "qué clase de año es este". Suma el número del cumpleaños y los de la suerte y tendrás algo utilizable a diario.

Al terminar este recorrido podrás sacar los números centrales de una fecha de nacimiento y de un nombre, y situar el año en curso dentro del ciclo de nueve. La aritmética es lo bastante simple como para cogerla enseguida, lo que también facilita encajar a una persona en un solo número. Cientos de millones de personas comparten tu camino de vida, así que conviene leer varios números juntos y fijarse en dónde discrepan.

Cuándo puede cambiar el orden

Si lo único que quiere es su número de camino de vida, con el primer artículo de la primera etapa le basta. El artículo que convierte un nombre en números necesita una transcripción latina fijada, así que puede dejarlo para después si aún no ha decidido cómo se escribe. También vale al revés: si ha venido por la forma que trae este año, empiece por el número del año personal en la segunda etapa y recupere después los números centrales. Nada del orden se rompe.

Lo que suele malinterpretarse

Suele suponerse que los números maestros, el once, el veintidós y el treinta y tres, son mejores números. La tradición los lee como números que cargan con una parte más pesada, no como una categoría superior. El otro malentendido frecuente es que quienes comparten camino de vida se parezcan. El mundo entero se reparte en nueve números, así que cientos de millones comparten el suyo, y por eso mismo se leen varios números juntos y se mira dónde discrepan.

Lo que este recorrido no cubre

Hay más de una manera de reducir las cifras, y este recorrido emplea una bastante extendida. Si otro libro le da un valor distinto, es otro cálculo, no un error. Las tablas que convierten letras en números también varían según la lengua, y aquí solo se trata la versión latina. Tampoco se cubre elegir el día de una mudanza o de un contrato por el número del día personal. Decida esas cosas por sus circunstancias, no por una cifra.

Pon a prueba lo aprendido