Las fases lunares — ¿qué aspecto tenía la luna el día en que naciste?
Si el sol simboliza el yo y la voluntad, en astrología la luna gobierna las emociones y el ritmo del corazón. Esa luna cambia de aspecto noche tras noche, creciendo y menguando, y este ciclo de fases encierra el ritmo del comienzo, la plenitud y el vaciamiento. Saber qué aspecto tenía la luna el día en que naciste, y en qué fase está la luna hoy, permite acompasar el flujo del ánimo al ritmo de la naturaleza.
La luna es el ritmo del corazón
En astrología la luna simboliza no el yo que se muestra por fuera, sino el ritmo de las emociones, el instinto y el inconsciente que fluyen por dentro. Igual que el mar sigue a la luna en su marea alta y baja, se entiende que el corazón humano también tiene un vaivén que crece y mengua. Por eso la fase lunar se vuelve un reloj natural que refleja si el ánimo está ahora en tiempo de llenarse o de vaciarse. Es un ciclo mucho más rápido que el ritmo anual del sol: apenas algo más de un mes.
La luna que crece — de la luna nueva al cuarto creciente
El ciclo de la luna empieza en la luna nueva, cuando no se la ve en el cielo. La luna nueva es el momento de sembrar una semilla nueva en la oscuridad, considerado un tramo propicio para fijar intenciones y comenzar algo. Después avanza hacia el cuarto creciente, en que la luna se va llenando poco a poco, y sigue un flujo de crecimiento en que se nutre lo propuesto y se lleva a la acción. Es un periodo con impulso, adecuado para emprender o poner en marcha algo nuevo.
La luna llena — la plenitud colmada
La luna llena es la fase en que la luna se sitúa justo enfrente del sol y brilla enteramente redonda. Como la semilla que se revela en fruto, se entiende que lo acumulado llega a su cima y que el fruto y las emociones se vuelven más nítidos. A medida que el ánimo se colma, también la emoción se hincha con sensibilidad, y tanto la alegría como la agitación tienden a sentirse con fuerza. Es un tramo adecuado para completar algo y afrontar su resultado.
La luna que mengua — del cuarto menguante a la luna oscura
Pasada la luna llena, la luna entra en el cuarto menguante, en que se va desdibujando. Este periodo se entiende como un tramo de vaciamiento en que se comparte y se ordena lo acumulado y se vuelve la mirada al flujo pasado. Cuando la luna desaparece del todo, en la luna oscura, un ciclo se cierra y enseguida enlaza de nuevo con una nueva luna nueva. Es una época adecuada para soltar, descansar y prepararse para lo que viene, antes que para emprender con esfuerzo.
Aplicar el ritmo de la luna a la vida
Conocer las fases lunares permite cabalgar el ritmo del ánimo y del trabajo al compás del flujo de la naturaleza. Fijar nuevos propósitos en la luna nueva, afrontar el fruto en la luna llena, vaciar y ordenar en la luna menguante: acompasarse así hace que el esfuerzo resulte mucho más fluido. La fase lunar del día en que naciste refleja el matiz innato de tus emociones; la fase de hoy, una pista del flujo actual de tu ánimo. Su matiz conecta también con el biorritmo, que observa los ciclos del cuerpo y la mente.
Las fases lunares son el ritmo natural en que el corazón crece y mengua, y anuncian el matiz del comienzo, la plenitud y el vaciamiento. Si te intriga el flujo de tus emociones y de tu cuerpo, comprueba el matiz de hoy con el horóscopo y el biorritmo.