Las tres modalidades del zodíaco: el matiz de lo cardinal, lo fijo y lo mutable
Hay dos grandes ejes para comprender los signos. Uno son los cuatro elementos —fuego, tierra, aire y agua—, y el otro son precisamente las tres modalidades. Este eje, que reparte los doce signos en tres grupos —cardinales, fijos y mutables—, muestra cómo aborda cada signo lo que emprende. Si el elemento es la materia del carácter, la modalidad es la manera en que ese carácter se mueve.
La modalidad que divide el zodíaco en tres
Las tres modalidades son un eje que reparte los doce signos en tres grupos de cuatro: cardinal, fijo y mutable. Ello proviene del punto de la estación en que se sitúa cada signo. El lugar que abre una estación, el que se asienta en su plenitud y el que hace de transición hacia la siguiente poseen naturalezas distintas. Por eso la modalidad revela la actitud del signo ante el trabajo y el cambio.
Signos cardinales: la fuerza de iniciar
Aries, Cáncer, Libra y Capricornio pertenecen a los signos cardinales. Situados en el punto en que comienza cada estación, poseen el impulso de iniciar y liderar algo por primera vez. Destacan al emprender proyectos y marcar un rumbo, y no vacilan en ponerse al frente. Con todo, la constancia para sostener hasta el final lo que han iniciado brilla más cuando reciben el apoyo de las demás modalidades.
Signos fijos: la fuerza de sostener
Tauro, Leo, Escorpio y Acuario pertenecen a los signos fijos. Situados en la plenitud de la estación, poseen la fuerza de proteger con firmeza lo iniciado y de consolidarlo en profundidad. Son constantes y tenaces, con una determinación que no cede con facilidad. Pero, por lo mismo, tienden a aceptar los cambios con lentitud o a derivar en terquedad, de modo que su serenidad se completa cuando la acompañan de flexibilidad.
Signos mutables: la fuerza de transformar
Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis pertenecen a los signos mutables. Situados en el paso de una estación a la siguiente, poseen la fuerza de adaptarse con flexibilidad a cada situación y de enlazar lo uno con lo otro. Con recursos y habilidad para el cambio, unen con suavidad a personas y circunstancias diversas. Con todo, también tienen la tendencia a que el ánimo cambie a menudo o a que les cueste asentarse en un solo lugar.
Leer juntos el elemento y la modalidad
El matiz de un signo se revela plenamente cuando superpones el elemento y la modalidad. Por ejemplo, aunque compartan el elemento fuego, el cardinal Aries prende la llama al frente, el fijo Leo la sostiene largo tiempo y el mutable Sagitario lleva la chispa de un lado a otro. Así, el elemento dice con qué se mueve, y la modalidad, cómo se mueve. Al leer ambos ejes a la vez, queda claro por qué cada uno de los doce signos es distinto.
Las tres modalidades son el eje que muestra cómo aborda cada signo el trabajo y el cambio, y el carácter se revela por completo al superponerlas con los cuatro elementos. Si te intriga el matiz de tu signo y su compatibilidad con otra persona, compruébalo por ti mismo con la fortuna del zodíaco y la compatibilidad.