Invitación de boda
Recibir una invitación de boda significa una noticia grata y una invitación a un círculo nuevo. Se lee como buen sueño: te llaman a una buena reunión y se ensanchan los vínculos y las oportunidades. Repartir tú las invitaciones marca que ha surgido algo que quieres contar, o que toca reunir a la gente. Perder una invitación no significa que se pierda una oportunidad: señala recados acumulados sin atender. La tradición leía lo escrito que va de mano en mano como noticia, así que tómalo como una temporada de más contacto.
La invitación es un escrito que fija una fecha y un sitio junto con el ruego de que acudas. La vieja tradición onírica leía lo escrito que viaja entre personas como noticia en sí misma, así que contaba invitaciones y cartas como buenos sueños. Qué fecha y qué reunión nombraba el escrito es lo que separa la lectura.
Lecturas según la situación
Recibir una invitación
Buen sueño de ser llamado a una buena reunión, con vínculos y oportunidades que se ensanchan. La vieja tradición leía lo escrito que envía otro como noticia grata. Si algún sitio te reclama, conviene ir.
Repartir tú las invitaciones
Señal de que ha surgido algo que quieres contar, o de que toca reunir a la gente. Marca el momento de sacar a la luz lo que preparaste a solas. En cuanto avisas, aparecen quienes ayudan.
Perder una invitación
No significa que una oportunidad se haya esfumado. Señala recados acumulados sin atender, así que empieza por los mensajes que debes. También puede marcar que te angustia algo que una sola pregunta resolvería.
Una invitación con un nombre desconocido
Señal de que estás midiendo cuál es tu sitio. Que te llamen a la boda de un desconocido se lee además como un aviso para preguntarte si te arrastran los criterios ajenos.
Este sueño no anuncia ninguna boda real ni la noticia de una boda ajena. Lo escrito que pasa de mano en mano es el símbolo central, así que léelo ampliamente como una temporada de más contacto y más noticias. Recibirla o enviarla marca el tono.