Fuego
Un fuego ardiente es el clásico sueño auspicioso de negocio próspero y pasión. Incluso una casa en llamas, si arde con brillo, se lee como fortuna en ascenso. Apagarlo, o verlo menguar por sí solo, significa que el impulso de algo que iniciaste se quiebra, y el humo espeso sin llama dice que el rumor y el malentendido viajan por delante de los hechos. Los antiguos tomaban el brillo y la fuerza de la llama como la forma misma del asunto, y apartaban el fuego oscuro que solo humea.
El fuego es uno de los símbolos más auspiciosos de la tradición onírica: representa la riqueza y el vigor. La escena asusta, así que suele confundirse con un mal presagio, pero cuanto más grande y luminosa es la llama, más se leyó como señal de prosperidad. Qué arde, con cuánta fuerza y cómo reaccionaste cambian la lectura.
Lecturas según la situación
Un gran incendio ardiendo con fuerza
Anuncia que lo que emprendes crece y que el dinero se multiplica. Llamas que alcanzan el cielo se leían como tu nombre haciéndose conocido, o un esfuerzo largamente preparado que por fin da fruto.
Tu propia casa en llamas
Sorprende, pero se lee de forma favorable. La base vieja cae para que se levante una nueva: suele acompañar mudanzas, cambios de trabajo o el inicio de un negocio, con dinero que llega junto al cambio.
Apagar un fuego o verlo extinguirse
El impulso que iba a nacer queda sofocado. Algo en marcha pierde fuerza o se enfría tu entusiasmo. Conviene proteger lo ya construido antes que abrir frentes nuevos.
Humo denso sin llama visible
Ruido sin sustancia. Las palabras pueden adelantarse a los hechos o extenderse un malentendido. Deja por escrito lo importante y no anuncies lo que aún no es seguro.
Los sueños con fuego se confunden con pesadillas por el susto que producen, pero la tradición los lee mucho más a menudo como prosperidad. Ahora bien, si viviste un incendio hace poco o te preocupa ese riesgo, el sueño puede ser solo ese recuerdo repitiéndose.